Cómo el sonido puede ser un arma letal

El desarrollo de armas es (desgraciadamente). Uno de los campos que más despierta la creatividad tecnológica; y en este rubro, la acústica no es la excepción. Las armas acústicas son dispositivos que producen sonidos capaces provocan reacciones en los seres humanos que van desde la incomodidad, hasta la muerte. La gran mayoría de estas armas se encuentra en fase experimental, pero varias actualmente son utilizadas, principalmente como armas “no letales”.

El sonido es un movimiento oscilatorio que se traslada a través del aire. Las oscilaciones o vaivenes pueden ser rápidas y cortas (sonido “agudo” o de “alta frecuencia”) o lentas y largas (sonido “grave” o de “baja frecuencia”). Un concepto importante aquí es la resonancia, que es un determinado ritmo de oscilación (frecuencia) que provoca el movimiento exagerado de un objeto. Recuérdese el caso del cantante de ópera que quiebra una copa de cristal, al interpretar una nota específica. El fenómeno ocurre porque esa nota corresponde a la frecuencia de resonancia del cristal. Todos los objetos tienen una frecuencia de resonancia que depende de su forma, tamaño y consistencia. Y así como la copa, también la tienen los tímpanos de nuestros oídos.
Uñas en la pizarra

Los tímpanos son delgadas membranas que se encuentran firmemente extendidas en el oído medio, donde también se encuentran los sensores del equilibrio del cuerpo. Las vibraciones del aire (sonidos) se transmiten a esta membrana, y ahí son percibidas por aparato auditivo. Los sonidos fuertes (explosiones, disparos, despegues, etc.) pueden romper la membrana del tímpano, y causar dolor y desorientación muy severos. Así que, probablemente, el arma sónica más simple que existe consiste en un altavoz de gran potencia, que produce sonido a muy alto volumen.

Un ejemplo de este tipo de arma son las sirenas LRAD, que se utilizan actualmente en Estados Unidos para dispersar grupos de manifestantes. Estos aparatos son capaces de producir un sonido de 150 decibeles, 50 veces más de lo necesario para sentir dolor, y suficiente para provocar daño permanentemente a una distancia de hasta 90 m. El operador del arma se encuentra seguro, aislado sonoramente, dentro de la cabina del vehículo (véase la figura 1).

Sin embrago, otras armas más sofisticadas son capaces de generar sonidos con la frecuencia de resonancia del tímpano, y logran romperlo sin necesidad de altísimos niveles de potencia sónica. El desagradable ruido de las uñas al rascar la superficie de un pizarrón es un ejemplo de un sonido de alta frecuencia que puede ser muy dañino sin necesidad de ser muy fuerte. Existen varias armas en este sentido, pero sólo en el ámbito experimental.
Figura 1: Automóvil equipado con un arma acústica LRAD (Long Range Acoustic Device). (Imagen de la enciclopedia electrónica Wikipedia).
Música para cantar Oaxaca (vomitar)

Los sonidos graves también pueden ser usados como arma sónica. En estos casos, el objetivo es poner en resonancia algún órgano del cuerpo, cuyo movimiento cause un malestar serio en la víctima. Estos sonidos pueden ser de tan baja frecuencia, que tal vez ni siquiera sean audibles, en cuyo caso se está hablando de infrasonido. Uno de los lugares más comunes donde se experimenta el infrasonido es en una “discotheque” o “antro”, en el que los golpes de ritmo de la batería se “sienten” en el cuerpo, más que escucharse.

En este sentido, el departamento de defensa de los Estados Unidos ha hecho pruebas con un emisor de sonido de 7 oscilaciones por segundo (en general, el ser humano no logra escuchar sonidos por debajo de las 20 oscilaciones por segundo). En pruebas, esta arma genera la resonancia de los órganos digestivos, lo cual provoca una seria sensación de malestar físico (mareo, náusea, vómito), en sujetos de prueba colocados a metros de distancia. Dadas las características del infrasonido, la señal no puede ser detenida ni siquiera por muros de concreto.

¿Dónde compro mi arma sónica?

Las armas sónicas, a pesar de sus promisorios resultados en el campo experimental, resultan relativamente poco prácticas y de eficacia limitada en el campo real. Dado que el sonido tiende a dispersarse en todas direcciones, y a reflejarse con facilidad en cualquier tipo de superficie sólida o líquida, es complicado garantizar que el usuario del arma no terminará siendo también un blanco. Las bajas frecuencias son muy difíciles de dirigir, y las altas frecuencias se disipan en un rango corto de distancia. Esto reduce el alcance de estas armas al rango de algunos metros, lo cual no es competitivo con el avance de otras tecnologías bélicas más simples.

Además, los efectos de resonancia no parecen ser uniformes en todos los seres humanos, lo cual resta confiabilidad en estos dispositivos. Algunos sujetos de prueba han sido capaces de moverse y actuar a voluntad, aún a pesar de estar bajo el efecto de un arma sónica, lo cual va en contra del principio básico de un arma (inmovilizar o someter al blanco).

Es por ello que las armas sónicas (con las posibles excepciones del LRAD y de los repelentes ultrasónicos de animales), no han sido comercializadas ampliamente. Es de esperarse que futuros avances en la tecnología acústica permitan el desarrollo de armas que puedan ser prácticas y efectivas para su uso castrense o policial.
Fuentes:

Sonic Weaponry (Artículo de la enciclopedia electrónica Wikipedia)
Sonic Doom (Articulo de Jack Sergent en la revista Fortean Times)


 Post en colaboración con Héctor Alfonso Cordourier Maruri.
Abril, 2007




Preguntas para pensar.

Cuando escuchas música en con audífonos, ¿qué frecuencias pueden ser más perjudiciales para tu oido: las de baja o alta frecuencia?

¿Puede ser que frecuencias altas lastimen a los adolescentes y que los adultos se encuentren ilesos?

3 comentarios:

  1. Anónimo2:29 a. m.

    Interesante, pero no pensarán los cientificos tambien en un uso del sonido (hablando de belica) para desmantelar aparatos y no ser usado directamente en las personas?imaginate poder cortar la luz a una ciudad desde lejos de la linea, que puede estar protegida. ademas, al cortarla deshaciendo solo unos pocos elementos de el tendido o las centrales, se puede reponer a bajos costos.

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  2. Anónimo12:50 a. m.

    eso ya es posible, se llama pulso electromagnético. se podria dejar a una ciudad e incluso a un continente entero bien jodido. se consigue con una explosión nuclear a grán altitud

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  3. Anónimo1:06 a. m.

    "...el desarrollo de armas que puedan ser prácticas y efectivas para su uso castrense o policial." Que terminología mas hipócrita típica de épocas pasadas, por ejemplo en la dictadura. Y es que España, en el fondo, ha cambiado bien poco.

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