Platón vs. los ingenieros y cualquiera que aplique las matemáticas

Platon: Lo único importante es la idea.
Aristoteles: ¡Ya bájale!, maestro.
Imagina que tu comunidad tiene un problema, que resuelves con tus conocimientos de matemáticas. Y que todos están contentos excepto tu más querido maestro, quien te enseño las matemáticas, él se siente traicionado y decepcionado por ti. ¿Suena extraño? Con todo, tal situación realmente sucedió con uno de los personajes pilares de nuestra cultura: Platón.

Platón fundó la escuela más famosa de la antigüedad: la Academia. Sin pagos de colegiaturas, estudiar las áreas protegidas por las musas, pero con un especial énfasis en las materias de matemáticas y filosofía era el sello  de esta escuela de tan alto renombre. Una tradición bastante tardía afirma que en su entrada se leía: "No entre aquí quien no sepa geometría". Qué supieras matemáticas era muy, muy importante para el maestro Platón.

Por aquella época, las matemáticas de la Academia ―como de los pitagóricos― tenían como propósito la trascendencia intelectual y estética; con gravedad había que realizar tan seria actividad. Esa forma de ver a las matemáticas la alejaba de toda cálculo y medición de la realidad.

Platón era tan dogmatico y quisquilloso con sus ideales trascendentales que enfureció cuando se enteró  de que dos de sus alumnos emplearon la geometría para realizar algunos experimentos mecánicos. En el libro Vidas paralelas, Plutarco lo relata así:

"Fueron, es cierto, Eudoxo y Arquitas los que empezaron a poner en movimiento el arte tan apreciado y tan aplaudido de la maquinaria [...] Platón se indispuso e indignó contra ellos, porque degradaban y echaban a perder lo más excelente de la geometría con trasladarla de lo incorpóreo e intelectual a lo sensible, al emplearla en los cuerpos que son objeto de oficios toscos y manuales [...] Repudiada y desdeñada por los filósofos, [la geometría] vino a ser, por lo tanto, una de las artes militares".
Para Platón era mala idea mezclar los actividades prácticas con los asuntos superiores. Él opinaba que las matemáticas no deberían prestar ayuda en los asuntos terrestres.

En nuestros días la visión es diferente, las matemáticas son un agente de transformación de la realidad, y una de las vías menos inciertas para alcanzar la prosperidad material entre individuos y sociedades. Afortunadamente, La necesidad de resolver problemas ha sido más fuerte que el idealismo platónico de mantener a las matemáticas en la impracticabilidad. La geometría es la herramienta principal del arquitecto, el cálculo diferencia ha permitido al hombre llegar a la luna, la estadística ha ayudado a la prevención y control de enfermedades. Y sobre todo, en el ir y venir de ideas entre la realidad mundana y la ensoñación intelectual han permitido crecer a la matemática y beneficiar a la gente.

Hay dos cosas que aprender de esta anécdota:
1) Si los programas de estudio, los libros de texto y los profesores evitan aterrizar a las matemáticas a nuestro contexto, hacen que perdamos la oportunidad de un crecimiento intelectual y obstaculizan la resolución de nuestros problemas reales.
2) Además, nadie puede decir que tiene cultura o que ha aprendido a pensar si carece de estudios matemáticos. Y eso es algo que los programas de estudio de humanidades deben tomar en cuenta para incorporar con más ahincó en escuelas y facultades de: filosofía, letras, artes y derecho. Ya es hora que aprendan cálculo diferencial e integral, topología y un largo etc. 


Por cierto, esta entrada participa en la XI Edición del Carnaval de Humanidades alojado por @ScientiaJMLN en el blog SCIENTIA

1 comentario:

  1. Anónimo8:09 p.m.

    Creo que deberias investigar un poco mas acerca de tecnologias antiguas y rectificar tu comentario. Porque el asunto no se ve muy bien en la humanidad desde que ciertas maquinarias apoyadas en las matematicas salieron a la luz.

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