Las sensuales sandalias femeninas de Einstein ― la historia atrás del mito fotográfico


Esta imagen la vi ayer en Twitter, y mucha gente decía que era falsa (fake). Einstein era un gran científico, buen humorista, ¿pero también era un adelantado del travestismo?

Rastreando fuentes encontré unas historias curiosas atrás de esta foto que es real. Se las comparto.

En el verano de 1939, Einstein fue a Nassau Point (EU). La gente local identifico rápidamente al profesor de física, pues ya era una celebridad global, y su estilo inusual lo delataban con facilidad.

Así, la hija de Einstein, Margot, visitó la tienda de David Rothman (1896-1981) para encontrar lo que en ningún otro sitio había: una piedra para afilar. El Sr. Rothman la reconoció y le dio la herramienta como regalo.

Al siguiente día, la sinfonía No. 40 de Mozart tocaba en el fonógrafo de la tienda. Einstein, atraído por la música entró a la tienda tarareando y dirigiendo con los brazos al aire la sinfonía, y pregunto: “Haff you any sundahls?” que en ingles significa: "¿tiene relojes de sol?". Margot le dijo que en esa tienda podía "comprar cualquier cosa del mundo".

Entusiasmado por ayudar, Rothman le pidió a Einstein que lo siguiera al jardín de atrás de la tienda, donde le ofreció el reloj de sol de su jardín.

―Lo puede tener y regresarlo cuando quiera, dijo el vendedor.

Explotando de risa, Einstein apuntó con sus dedos hacia sus pies, repitiendo: “Sundahls!”, Rothman entendió que el científico con su fuerte acento alemán decía "sandals " (sandalias).

Por una combinación de la pena que sentía Einstein por su acento y por el entusiasmo de Rothman por ser útil, hizo que Einstein comprara, por $1.35, el único par de sandalias que quedaban en la tienda, un par de sandalias femeninas blancas del número 11, y exclamando: "Ach! justo lo que estaba buscando".

En otras circunstancias, al poco tiempo Einstein habría tirado las sandalias y andado descalzo por todos lados de Nassau Point. Pero Einstein y Rothman trabaron amistad. Su lazo les permitió desinhibiciones con la vestimenta.

Reginald Donahue, un fotografo local, capturó varias fotos de las vacaciones de Einsten, incluyendo la que encabeza esta entrada y una más con Rothman, y las sandalias blancas.

Esta anécdota tiene una conexión histórica más delicada. En esos días, Einstein le escribió al presidente de EU., F. D. Roosevelt, advirtiendo sobre los usos militares de la energía nuclear. Carta que llevó al presidente americano a crear el proyecto Manhattan, que fabrico la primer bomba atómica. Pero venga, esa será otra historia para este blog.

Seguramente Einstein se relajaba en la playa de modos que no podía en la Princeton. Pero la amistad entre el físico y el vendedor fue más allá de la playa. Pues Rothman continuo enviando sandalias a Einstein hasta su muerte, en 1955.

Pues sí, en la vida todo puede pasar, pero en Internet hay historias y fotos inverosímiles.

Por cierto, esta nota participa en la edición XLV del Carnaval de la Física, que este mes tiene como casa el blog Cuantos y Cuerdas.

6 comentarios:

  1. ¡Muy buena anécdota, muy buena entrada!

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    1. Gracias, ¡intentamos dar lo mejor en cada entrada!
      Saludos

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  2. Había visto otras veces la foto de Einstein con las sandalias, pero simplemente asumí que en la época las sandalias eran así, o que era la moda, o vete a saber. Ahora veo que realmente eran sandalias (sundahls, jaja) de mujer.

    Muy curiosa la historia, ¡un saludo!

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    1. Sí, la imagen es de lo más curiosa. Gracias por tu comentario.

      ¡Saludos!

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  3. La hija???? Pero si dicen que aparentemente tuvo sólo 1 con su primer esposa, pero la regalaron y que al poco tiempo murió... ya no sé que creer...

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