Fórmula física en un vitral de iglesia

Algunas personas aman las combinaciones contradictorias: el tempura helado,  los pica piedra conocen a los supersónicos, ciencia-arte en iglesias.

De acuerdo con la anécdota de John D. Cook, en la esquina suroeste de la iglesia del  Espíritu Santo se encuentra un vitral de colores poco vivos, y de figuras poco atrayentes; pero con la fórmula más famosa de la física  -y tal vez de la ciencia: E = mc^2. Este artículo es ilustrado con tal imagen.

Los números pueden ser interpretados como la fecha en que detonó la bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Mientras que las citas bíblicas corresponden a  2 Pedro 3:10 e Isaías 54:10, que hacen referencia a destrucción y cataclismos... ahh y fe.

De modo que el vitral se puede asociar a un recordatorio de la destrucción que causa el poder nuclear. Muyyy esperanzadora la obra de arte.

Aunque es una fórmula famosa, llevada a los extremos de la popularización. Poca gente realmente entiende el fondo filosófico encerrado en este producto de la ciencia física: materia y energía son expresiones diferentes de la misma esencia, y lo podemos entender, y lo podemos usar. 

Ud. querido lector, literalmente, sus kilitos de más, son energía pura, que se puede transformar en el brillo de mil soles. Y eso es hermoso y a la vez aterrador.

Dudo que empiecen aparecer neosectas, estilo pitagóricas, donde se rinda culto a Einstein y a la física teórica. Sin sarcasmo, teóricos. Y más dudo que el artista del vitral tratara de ser irónico e implantar uno de los triunfos de la ciencia en las narices de una iglesia. Simplemente, especulo, que buscaban poner un adorno alusivo.

Me queda claro que ciencia y arte pueden ir de la mano en muchas ocasiones. Aunque la iglesia usa la tecnología para su beneficio, como todo el vulgo. Es la primera vez que veo una idea de ciencia marcada en un templo religioso.

Cierto, muchas mezquitas se han adornado con lindos patrones matemáticos en forma de mosaicos. Pero sigue siendo un pretexto utilitario. Y hay tumbas, dentro de iglesias, donde se inscribieron fórmulas. 

Olvidarse de la bomba atómica (tema original del vitral) y recordar que todos somos como estrellas, es una idea de tal espiritualidad que no veremos en ninguna de las tres grandes religiones abrahamistas. Pues en la construcción de tan bella idea extrapolada, se usa lo que más debilita a las religiones y le permite crecer a la ciencia: un pensamiento crítico.

Y de esa forma, un vitral horrible y tosco, por usar una fórmula, lo transformamos en una pieza de reflexión positiva y esperanzadora. Claro.. si te da esperanza explotar como bomba atómica.

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